¡Agárrate, que vienen curvas!

Planificar, gestionar y controlar los cambios

En los años ochenta, Charles Handy escribió lo siguiente: “Llegará un tiempo, en el que la mayoría no tendrá un trabajo fijo, trabajaremos por cuenta propia, y no todo el tiempo. En las épocas en que no tengas trabajo deberás formarte para ser capaz de conseguir el próximo”. No se le dio mucha credibilidad a esta predicción, aunque, justo en esos momentos, estábamos ayudando a construir los cimientos del mundo que la haría cierta. Paradojas de la vida. Han pasado casi cuarenta años y, si miras a tu alrededor, te das cuenta de que acertó plenamente. Lo mejor de todo es que predicciones como esa hizo unas cuantas, y la mayoría se están cumpliendo.

“Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, decía don Sebastián a don Hilarión en un pasaje de La verbena de la Paloma (Tomás Bretón, 1894). Ya ha llovido, pero la afirmación es tan actual como entonces. El avance de las ciencias y las tecnologías ha sorprendido a las gentes de todas las épocas, y cada vez más, porque la información y el conocimiento llegan a más sitios, antes, mejor, y más barato que nunca. Esto hace que la creación de información y conocimiento nuevo sea cada vez más rápida y ocurra en todas las direcciones imaginables. Ya no hay excusas. Hoy —si tienes acceso a internet— puedes saber tanto como el que más, de cualquier cosa. Otras cuestiones son quién certifica ese conocimiento, cuánto tardas en adquirirlo y si eres capaz de hacerlo rentable.

El cambio como modelo

Cuando el mundo cambia a tu alrededor, tú también tienes que cambiar. Ocurre cuando las nuevas tecnologías, los nuevos valores y los nuevos hábitos sociales, que a veces van de la mano, ponen patas arriba tu estilo de vida. Cuando en tu entorno se producen cambios radicales, tú necesitas hacer cambios radicales para iniciar un nuevo camino, distinto del anterior, quizá mirando a las cosas de otra manera. Ya sé que te ha ido bien durante un tiempo, sobre todo si estás empezando, pero llegará un momento de desajustes, cambios tecnológicos, estructurales, demasiado experto para el puesto, demasiado caro, poco adaptable a otra posición…

Si tienes más de diez años de experiencia, seguro que sabes de lo que te hablo: ¿cuántas veces han cambiado las tecnologías con las que trabajas?  ¿Cuántas veces has cambiado de puesto? ¿Cuántas de empresa? Quizá en tus inicios eras un técnico, luego un jefe de equipo, después un mánager, o un consultor, o un desarrollador de negocio. Has ido cambiando, de lo que se trata ahora es de planificar, gestionar y controlar mejor esos cambios. Hacerlo de la forma que más te interese. Esos cambios, grandes o pequeños, hay que hacerlos si quieres seguir enganchado a las tecnologías, a las nuevas formas de hacer, a la vida. Vete preparando. La buena noticia es que habrá cada vez más “comunidades de intereses” o redes en las que podrás crear relaciones que te ayudarán a moverte por el nuevo escenario.

Cuando las cosas empiecen a ir bien, quizá sea el momento de buscar la siguiente curva

La siguiente curva

Vas subiendo en tu carrera por el camino empinado y, cuando estás llegando a la cumbre, saltas a otro camino que empieza y comienzas a subir de nuevo. Es el juego de las curvas sigmoides. Primero hay un período de inversión —dinero, tiempo…— o de entrenamiento y adquisición de experiencia. Luego empiezan a llegar los resultados y el progreso, y la curva emerge, y con ella tu crecimiento. Hasta que la curva deja de crecer, se mantiene brevemente y empieza a descender. Nadie escapa a la curva sigmoide.

Pero siempre puede haber una siguiente curva. De lo que se trata es de iniciarla antes de que la primera llegue a su cúspide, porque —aunque no lo creas— solo entonces tienes suficiente tiempo, dinero, energía y motivación para cubrir el valle inicial que supone el período de inversión necesario para agarrar la siguiente curva. El problema es que no puedes mirar el futuro para ver cuál es el momento de hacer cada cosa, ni qué cosas hacer. Solo puedes mirar hacia atrás y poner perspectiva, experiencia e intuición.

Cuando las cosas empiecen a ir bien, cuando empieces a estar cómodo en lo que haces, cuando tú manejas los tiempos y las situaciones, y no al revés, cuando ya pocas cosas te sorprendan, quizá sea el momento de empezar a buscar la siguiente curva. En otras ocasiones necesitarás un acontecimiento externo no previsto para iniciar el camino. Estate atento y escucha a tu instinto. Si algo empieza a descuadrar, no esperes, inicia el cambio. Lo que te saca de la zona de confort por un momento quizá es la señal de que tu pasado puede no ser tu mejor futuro. Muchas de nuestras formas de hacer actuales están anticuadas y pueden necesitar una siguiente curva. Ese es el reto, repiensa tu vida, visualiza tu futuro, las alternativas que pueden ocurrir y cómo te gustaría jugar ese nuevo juego. La crisis de 2008 desmontó el tapete y las reglas del juego, a muchos nos hizo replantearnos nuestras vidas y pensar en cambiar; otros, los más listos, se adelantaron.

 

Empieza a pensar

¿Estamos preparados? Nuestros niños, las escuelas, las universidades, las empresas, los gobiernos, las relaciones sociales… ¿Cómo serán en unos años? Tampoco te debes fiar mucho de los que están al mando, porque no son más listos que tú, solo están al mando, algunos en el declive de su propia curva.  La siguiente curva es tu oportunidad de coger un atajo desde la actual y empezar a crecer en un futuro mejor.

FIGURA 1. La siguiente curva. Es ese punto en el que tienes suficiente capacidad para provocar un cambio que te permita seguir creciendo.