"Diseñar, poner en marcha y gestionar procesos transformacionales"

Ingeniero de telecomunicaciones, su carrera profesional ha estado siempre muy relacionada con el mundo de los servicios dentro del ámbito de las tecnologías de la información. En 2012 se incorporó a Fujitsu, en el grupo de preventa y desarrollo de negocio, con el objetivo de liderar grandes proyectos relacionados con el outsourcing y con la transformación digital hacia un modelo de servicios basados en cloud.

El mundo de los servicios cobra cada vez más importancia

Efectivamente, las tendencias son claras. Si haces una comparativa de las ventas en los últimos años es evidente que está creciendo todo lo relativo a negocios relacionados con IaaS o hosting, mientras van descendiendo aquellos ligados al mundo de la venta de hardware o, incluso, también la propia definición del outsourcing del datacenter tradicional.

Ahora se va hacia otro tipo de modelos, en los que cambia la forma de entrega o de contratación, y en los que se pasa de la externalización de servicios e infraestructuras dedicadas, con un modelo muy local (todo residía en España), a consumirlo como servicio en una modalidad de cloud pública o híbrida. Y, por supuesto, hablamos también de la transformación interna del datacenter, en la que las empresas están migrando sus infraestructuras legacy hacia entornos más flexibles bajo el concepto de cloud privada.

Todo viene derivado de la transformación digital, que nosotros definimos como la herramienta que debemos utilizar no para sobrevivir, sino para ser los vencedores en la batalla que se está librando por ver quién lidera el cambio en la sociedad, en los hábitos o en la forma en la que compramos y nos relacionamos.

Aquí la tecnología resulta fundamental, pero también los procesos y las personas.

¿El CPD se está transformando?

Sí, por supuesto. En su momento, la transformación que supuso la virtualización fue disruptiva, pero ahora de lo que se trata es de extender ese concepto a todos los elementos del datacenter y de las infraestructuras de TI para abstraemos completamente del hardware.

Hoy la virtualización se ha extendido prácticamente a todo y hablamos de soluciones basadas 100% en software. Se está produciendo una desconexión entre la capa física y la capa de negocio. Esta abstracción de la capa de hardware permite contar con mayor flexibilidad y libertad, ya que las decisiones se pueden tomar sobre cómo virtualizar las redes, el almacenamiento o los servidores.

Se incrementa la flexibilidad, pero, al mismo tiempo, estas soluciones también conllevan un nivel de complejidad: son nuevas, no hay personal formado…

alejandro-rosell-2

«Se está produciendo una desconexión entre la capa física y la capa de negocio»

¿Y cómo se plantea la evolución a ese modelo?

Lo estamos haciendo buscando el equilibrio correcto entre lo ya instalado y el modelo hacia donde nos dirigimos; equilibrar el uso de los sistemas robustos instalados en el datacenter y los que están llegando, sobre los que voy a desarrollar esos “nuevos negocios” que necesitan mayor flexibilidad y un engagement con el usuario final

La convivencia de ambos mundos debe ser una realidad. Debemos ser capaces de seguir soportando toda la infraestructura con la que ya cuentan las empresas, ayudándolas al mismo tiempo a complementarla con esas nuevas soluciones y servicios que requieren para dar una respuesta más ágil y dinámica a negocio.

Nosotros tenemos clientes que tienen mainframes, y los van a seguir teniendo durante mucho tiempo. Pero queremos ayudarles a encontrar ese equilibrio para ir incorporando esos sistemas que les permitan abordar nuevas formas de desarrollo y les propongan unas capacidades de integración con el mundo distintas.

¿Hablamos de tecnología o también de negocio?

Esta revolución está llegando desde un fuerte componente tecnológico, que está propiciando la aparición de nuevos negocios basados en esa tecnología. Es un círculo virtuoso donde el negocio empuja a la tecnología y esta se ha convertido en un negocio en sí.

Ya no se trata solo de integrar chips con mayor densidad o de pasar de elementos físicos a virtuales. Esta vez, el empuje viene también de la creación de nuevos modelos que son nativos tecnológicos, y que no se entienden si no es con la tecnología.

De esta forma, nuestra aproximación implica a todo el circuito, incluyendo el modo en que las empresas están definiendo sus modelos, la innovación y cómo se apoyan en esas nuevas formas y usos de la información, de las comunicaciones… Es una aproximación mucho más transversal, que cubre todo el abanico.

De hecho, ahora es el negocio el que está demandando estos modelos, incluyendo la tecnología que los sustenta. Hoy, aparte de las áreas de TI, hablamos mucho con los departamentos relacionados con innovación y con negocio, enlazando con los proyectos desde el origen de la demanda y no únicamente al final, como un mero receptor de una RFP. La idea es acompañar al cliente desde la definición inicial hasta el último punto, que es proveerle de la infraestructura o del servicio concreto.

Ese primer punto de partida resulta muy importante

Efectivamente. Por eso contamos con nuestra propia práctica de innovación, que engancha con los departamentos de innovación y de consultoría para bajar a un nivel de abstracción desde el que seamos capaces de hablar sobre cómo transformar esas ideas en realidades. Los siguientes pasos los dan nuestros grupos de integración y soporte, que son los que finalmente acaban aterrizando esos proyectos.

Y para ello es necesario contar con un elevado nivel de flexibilidad —comercial y de servicio— frente a los clientes. De hecho, integramos soluciones (de almacenamiento, de red…) e infraestructura de todos los fabricantes, propias y de terceros, y con el mismo nivel de soporte.

Por ejemplo, la Administración pública es uno de nuestros grandes clientes. Ahí hay una desconexión clara entre la compra de hardware y la prestación de servicios, son capítulos de gasto distintos. Pues en este tipo de cliente, hoy estamos gestionando un número similar de sistemas Fujitsu que de otros fabricantes. O incluso más.

En ese aspecto, Fujitsu ha sido siempre una compañía muy flexible. Tenemos acuerdos con multitud de fabricantes y somos incluso integradores de soluciones que son competencia de las nuestras. Nuestro objetivo siempre debe ser dar la respuesta adecuada a las necesidades del cliente.

Alejandro Rosell_Color-12

Personas, procesos, herramientas

Estos son los tres vértices sobre los que se conforma el proceso de transformación en el que vivimos. El actual contexto cambia los modelos y la forma de trabajar y de pensar, y eso afecta a las personas. Y, obviamente, también hay que cambiar los procesos para poder gestionar y dar una respuesta adecuada a esa innovación. Y el círculo se completa con las herramientas y la tecnología que posibilitan las eficiencias para que todo esto funcione.

¿Podrías darnos algún ejemplo?

Pues podemos hablar del caso de T-Mobilitat, el proyecto de la Autoridad de Transporte Metropolitano de Barcelona para implantar un sistema de pago contactless. En esta iniciativa formamos parte del consorcio
—formado por cuatro empresas— encargado de llevarlo a cabo. En T-Mobilitat cada uno ha aportado aquello que mejor sabe hacer para dar respuesta al proyecto, que se desplegará en toda Cataluña a lo largo de los próximos diez años. El objetivo es que el ciudadano cuente con una tarjeta de pago contactless, con la que será posible acceder a cualquier servicio relacionado con el transporte público, incluyendo bicicletas, parkings…

En este caso en concreto, hemos aportado soluciones para la gestión del tráfico a través de Fujitsu SPATIOWL, una herramienta muy relacionada con el Internet de las Cosas y que permite localizar los autobuses o los trenes, saber cuál es la mejor ruta para ir de un sitio a otro… Pero, además, llevaremos la gestión y la explotación de todas las soluciones —tanto de Fujitsu como de otros fabricantes— durante los próximos años.

¿Y las empresas están ya en ese camino?

Mi experiencia me dice que sí, que el camino está muy marcado, aunque no todas las empresas van a la misma velocidad. Alguno de nuestros clientes incluso ha cambiado su organigrama por completo, y ahora tienen departamentos de IaaS o de PaaS, donde se está trabajando con un enfoque muy distinto al anterior.

Pero es que si coges cualquier gráfica de evolución del mercado durante los últimos años, puedes ver qué compañías son las que están apostando por esta transformación digital y cuáles, poco a poco, están perdiendo comba.

Nuestra propuesta es estar al lado de los clientes, ayudarles a dar ese paso más allá de un papel de meros integradores de soluciones. El objetivo es ayudarles a diseñar, poner en marcha o incluso a gestionar y llevar la explotación esos procesos transformacionales. Y hacerlo a partir de cualquier tecnología (en la nube o en el datacenter) y con soluciones de cualquier proveedor.

Ya no hablamos de outsourcing tradicional, sino de dar respuesta a las nuevas necesidades y a los modelos que están surgiendo que, por cuestiones de agilidad, muchas veces requieren de soluciones tecnológicas nuevas, que además planteen propuestas de soporte diferentes.

Alejandro Rosell_Color-43

«Acompañar desde la definición inicial hasta la provisión de la infraestructura o del servicio concreto»

Se trata de acompañar al cliente

Nuestro mensaje es decirle a las empresas que se están planteando una transformación, el desarrollo de una nueva aplicación, que vamos a hacerla de forma conjunta. Haremos una propuesta inicial para construirla en una plataforma abierta, donde la inversión inicial puede ser mínima, y en función del resultado final de ese negocio, el cliente podrá optar por continuar con esa aplicación en la nube o trasladarla a su infraestructura tradicional.

Y esto es una necesidad clara para las empresas. Ya no ocurre como antes, que había un escenario claro a corto y medio plazo. Ahora hay que poner en machas nuevos negocios y modelos de forma constante y para ello se hace necesario un elevado nivel de dinamismo; y, posiblemente, la mejor forma de abordarlo sea en colaboración con empresas que ayudan a conseguir esa agilidad: se plantea el proyecto y arranco un nuevo negocio. Va bien, perfecto. ¿No? No pasa nada, cierro y pruebo con el siguiente.

Prácticamente, ser su departamento de innovación, en el que se incluya tecnología, plataforma y operación. Porque el valor ya no está en el puro hardware, sino en ser capaz de proponer una solución que incluya la capa de virtualización o la de software, que permita dar respuesta al negocio.

¿Y cómo ven esto vuestros clientes?

La respuesta es muy positiva. Llevamos un tiempo realizando workshops de innovación, presentando soluciones y herramientas, y trabajando en pruebas de concepto sobre nuevos servicios y modelos.

Lo que en muchos casos buscan es el valor por encima del coste. La venta consultiva tradicional, con procesos de recogida de información que duraban seis meses, no tienen sentido hoy. El cliente no tiene tiempo para estar sentado contigo, escuchando. Tienes que demostrar que sabes de lo que estás hablando. Por eso es tan importante entrar en el proyecto en el momento de la definición, porque una vez que las ideas están ya concretadas, las posibilidades de incorporarse al proyecto y de aportar valor se reducen mucho.

¿Y cómo se ve esta evolución desde las administraciones públicas?

Igual que la empresa privada se transforma, la Administración pública también lo hace. Más lento, quizá con mayor actividad en ciertas áreas, pero acabará siguiendo el mismo camino.

Por ejemplo, nosotros hemos desarrollado una solución conjuntamente con la Administración de Justicia: el sistema ARCONTE. Hoy el acta de un juicio ya no se hace a través del clásico taquígrafo escribiendo, sino a través de vídeo. Ahora las sesiones se graban, se firman de forma digital y se depositan en un repositorio único al que pueden acceder las partes, el abogado, el procurador… Ese vídeo constituye el acta de la sesión.

En este caso en concreto, esta solución se ha planteado como un servicio en cloud, aunque también se podría haber desarrollado en un formato onpremise, almacenando todas las vistas en un único repositorio desde el que se ofrece acceso a todas las partes en un tiempo récord. Con un mayor grado de disponibilidad que lo anterior y, sobre todo, mucho más seguro.