Right cost en vez del lowest price

Los modelos de entrega de los servicios de outsourcing no dejan de evolucionar al tiempo que los precios siguen en dramática caída, no siempre motivada exclusivamente por los proveedores, por mucho que nos digan que no es la principal causa de decisión en la compra. 

Se han introducido cambios significativos para alcanzar los objetivos de rentabilidad: automatización, robotización, deslocalización y un sinfín de medidas probadas. Lo cierto es que el principal componente de coste que aún no está suficientemente optimizado es el relativo a “personas”. Nos cuesta.

No necesito sentir el placer de conducir un deportivo de lujo, simplemente quiero llegar a Cuenca

Modelos retributivos

La información que los diferentes proveedores publican, relativa a sus plantillas, indica que más de un 70% son titulados universitarios. Recuerdo un estudio que realizó Everis en 2012, que anunciaba un panorama poco positivo: “En 2019 habrá en España un 40% menos de nuevos titulados en carreras y ciclos de grado superior TIC”. Los modelos retributivos que las principales consultoras proponen para un recién titulado sin experiencia cada vez son más agresivos: el salario medio bruto anual oscila entre 21.000 € y 30.000 €.

Estos salarios hay que llevarlos a los presupuestos de producción, añadirles los costes asociados a los servicios, más la estructura empresarial que estos profesionales necesitan como respaldo para realizar su tarea y añadirle un margen de beneficio.

En una ocasión un CIO me comentó: “Los servicios que recibo son excelentes, sin embargo, no necesito sentir el placer de conducir un deportivo de lujo, simplemente quiero llegar a Cuenca. Espero que mis proveedores me trasladen los costes razonables de tareas que deben realizarse, aunque sean de poco valor, ya que uno de mis problemas es la adecuación de costes. No admito que me trasladen los relativos a la antigüedad de los profesionales que asignan a mis servicios. Reitero, el presupuesto es mi problema, el de la carrera profesional es el suyo (de los proveedores)”.

Cuando los márgenes se contraen, los titulados de plantilla pasan a segundo plano y se contempla la opción de la subcontratación. Es aquí cuando el abanico es menos restrictivo: profesional con una experiencia adecuada, para una actividad concreta y a un coste definido. ¿Por qué no se actúa así desde el inicio?

Al final, todo se reduce a brindar servicios de outsourcing con un tipo de compañía ad hoc, con un modelo de carrera específico. El profesional sabe adaptarse a esta situación. No se pueden —no se deben— cotizar ni comprar servicios de esta naturaleza basados en principios de consultoría tradicional. Por tanto, prestar servicios con costes correspondientes a profesionales recién titulados con poca experiencia, o con mucha antigüedad, ¿es un lujo? Y este lujo, ¿representa la base de la calidad necesaria?

No existe correlación entre tener un título universitario y ser bueno desempeñando una tarea

Expectativas profesionales

La motivación, la actitud o las expectativas de crecimiento son los ingredientes comunes de todos los profesionales, pero no se afrontan de la misma manera según la actividad que desarrollen. Los pertenecientes a una disciplina “de moda” tienen una motivación y expectativas diferentes a las que de otros colectivos más tradicionales, como por ejemplo el de los técnicos de sistemas o el de los expertos en procesos de negocio. Una persona que ha completado estudios universitarios tiene unas expectativas profesionales y económicas sutilmente diferentes a quienes han optado por otro camino. ¿Estamos prospectando suficientemente las bolsas de profesionales no titulados ante las continuas noticias del tipo “no hay suficientes profesionales”?

Se ven los primeros cambios de tendencia, obligados por la escasez de titulados más que por la adecuación de coste-tarea. Por ejemplo, una de las bigfour (Ernst & Young), anunció el pasado año que ya no exigiría titulación universitaria sus trabajadores. Afirman que “no existe correlación entre tener un título universitario y ser bueno desempeñando una determinada tarea”.

No olvidemos el debate generado por Laszlo Bock, VP de Google, con sus declaraciones acerca de que el expediente académico no sirve para nada, que han llegado a la conclusión de que no predice nada y que la proporción de trabajadores de Google sin título universitario no para de crecer.

Estoy seguro de que podemos hacer más y llegar al right cost en vez del the lowest price, desde una adecuada gestión del
staff, mitigando así riesgos como la rotación, la pérdida de beneficio y el incumplimiento de plazos.

Desde estas líneas lanzamos un reto al mercado: que la marca no sea sinónimo de caro (exceso) o barato (sin valor), que sea sinónimo de adecuado (calidad).

Los salarios en consultoría

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