La era digital reinventa la TI

Es la crónica de una muerte anunciada. Los agoreros están de enhorabuena, el outsourcing se está muriendo. Es normal, últimamente tenía pocos amigos, los focos se los llevan lo digital, lo smart y la nube. Pero ¿es una realidad o un titular sensacionalista? ¿Existen evidencias de que el mercado de los servicios de outsourcing va a desaparecer o a reducirse de manera significativa? Pues más bien todo lo contrario, este mercado es más necesario que nunca y su crecimiento está ligado precisamente a la revolución tecnológica que ha reconfigurado el mercado y las necesidades de los clientes. No se está muriendo, se está reinventando.

El mensaje apocalíptico engancha y tiene su razón de ser en las interpretaciones parciales del mercado. Distintas acepciones tienen matices diferentes. Si entendemos el outsourcing como la externalización de gestión de servicios de TI con vocación de continuidad y garantías de calidad y eficiencia, los motivos que sustentan una decisión semejante en la mente de cualquier CIO/CEO siguen estando plenamente vigentes en la era digital.

Cada palabra es importante: externalización, gestión, continuidad, TI, calidad y eficiencia. De hecho, un servicio de outsourcing rara vez está vinculado a una necesidad tecnológica, sino a una necesidad imperiosa del negocio: ser más ágiles, más eficientes y dedicar los recursos escasos de TI a lo que aporte mejor experiencia de usuario a los clientes finales y mejore la cuenta de resultados. Tan sencillo como eso y tan complejo a la vez, porque implica tocar muchos palos: las personas, los clientes, las finanzas, el marketing… un socio en quien confiar una parte del funcionamiento de la organización. La era digital no ha cambiado ninguna de estas premisas, las ha acrecentado: es necesario aterrizar y monetizar las promesas tecnológicas en realidades de negocio.

Ahora más que nunca, con tantos frentes abiertos a los que tiene que dar respuesta un departamento de TI, es crítico contar con apoyo externo para poder focalizar la atención en estar cada día más cerca del negocio, por delante incluso, y centrarse en lo que aporta una clara ventaja competitiva a la organización.

FIGURA 1. El outsourcing no sólo está vivo, es la palanca para lograr la transformación del departamento de TI.

Transformación de TI

De hecho, algunas organizaciones están abordando un modelo de TI que algunos analistas llaman bimodal. Por un lado, un área enfocada a la gestión de la operativa diaria, que es la columna vertebral robusta y eficiente de la TI, y, por otro lado, un área vinculada a la búsqueda de nuevas aplicaciones que ofrece la era digital, donde lo importante sea dar sentido a las innovaciones tecnológicas dentro del negocio de para el cliente final. Esta estructura bimodal requiere procesos, herramientas, conocimientos y presupuestos distintos, que además se miden de manera diferente; fiabilidad y eficiencia, frente a agilidad y transformación para el negocio. Sin embargo no son compartimentos estancos, puesto que ambos modelos necesitan metodologías ágiles para asegurar la cercanía con el usuario, gestión de releases de distintas velocidades, despliegues inmediatos de infraestructura y mayor rigor en la gestión de la configuración.

En este escenario, el departamento de TI debe ser capaz de ofrecer soluciones para ambas estructuras. El mayor esfuerzo está en acompañar al negocio desde el profundo conocimiento de sus necesidades y vincular la estrategia de TI a las nuevas exigencias de los clientes, eso debe mantenerse dentro de la organización. El outsourcing es una herramienta imprescindible para acometer esa transformación y alcanzar los retos que han aflorado con las plataformas cloud, los productos SaaS, la explosión de los datos y su análisis, la revolución móvil y el futuro de los sensores con el Internet de las Cosas, por citar algunos.

Si bien el mercado se reconfigura, el tamaño y duración de los contratos de outsourcing ha variado; lo que está claro es que la demanda de servicios de gestión de TI va a seguir creciendo a nivel mundial. Los retos de la era digital descritos previamente son los impulsores de hacer crecer el mercado de outsourcing y así lo confirman distintos estudios de analistas con un futuro prometedor:

  • El 72% de las empresas piensan aumentar su dependencia del outsourcing en los próximos dos años.
  • Siete de cada diez empresas van a continuar invirtiendo sumas importantes en outsourcing.
  • El 49% de clientes esperan moverse hacia una transformación a gran escala de los procesos de negocio habilitada por las nuevas herramientas o plataformas en los próximos dos años.
  • El gasto mundial en outsourcing de infraestructuras crece un 7%, y en outsourcing de aplicaciones un 12% para el período 2014-2017.

Indra Flex-IT

La tecnología pasa a ser una fuente de ventaja competitiva clara, por lo que los visionarios de una TI homogénea y estándar con productos y servicios exclusivamente púbicos, u out-of-the box, olvidan la necesidad de personalizar, integrar y adaptar para cada organización los avances tecnológicos. El outsourcing está evolucionado como integrador de las nuevas funcionalidades; no es la alternativa tradicional, es el modelo de entrega de los servicios de TI y ocupará un nuevo rol como bróker de servicios. Los proveedores deben estar listos ya para ofrecer servicios de outsourcing que integren cloud, movilidad o analytics. Esa es la llave para seguir creciendo.

Indra ha evolucionado sus servicios para adaptarlos a las innovaciones tecnológicas y operativas de la era digital, con modelos de entrega as a service a partir de una infraestructura de cloud híbrida llamada Indra Flex-it.

El mantenimiento de aplicaciones ha evolucionado a modelos de gestión continua de productos paquetizados a través de su red de factorías, lo que permite acceder a servicios de movilidad y analytics adaptados a las necesidades de sus clientes. Indra Flex IT combina todas las ventajas de las nubes públicas y privadas, alineando la provisión de infraestructuras y servicios a la demanda del negocio de sus clientes en cada momento, que pagan sólo por lo que utilizan.