Los tiempos de la transformación digital

La inteligencia artificial (IA), está viviendo una explosión mediática y ha vuelto a los negocios con nuevas soluciones muy interesantes. Los robots son, quizá, su representación más morbosa, por lo que supone de emulación y, quien sabe si en el futuro, superación de lo que hace hombre.

Lo que no está tan claro es si esa inteligencia lógica y creciente de los robots va a ser capaz de emular la otra “inteligencia” de los humanos conocida como intuición, instinto y heurística.

Singularidad

La definición popular de este término podría ser “ese momento en el tiempo en el que la inteligencia artificial será capaz de crear de forma autónoma nueva inteligencia artificial más inteligente que la de la generación anterior”.

Otra que me contaron unos frikis de la IA y me gusta mucho: “ahora los humanos programamos robots y sabemos que hacen y porque lo hacen. La singularidad es ese momento en el que los robots programarán robots que harán cosas y los humanos no sabremos por qué las habrán hecho”.

La mayoría predicen que el advenimiento de la Singularidad será en 2030.

Los robots programarán robots que harán cosas y los humanos no sabremos por qué

Inteligencia artificial y robots

Ningún cambio llega de la noche a la mañana; será, pero poco a poco. Ya hay robots de software capaces de trabajar con un ordenador, como lo hacemos los humanos. Pueden leer correos y ficheros, seleccionar, agrupar y distribuir la información leída… y todo ello de forma más rápida, fiable y segura que una persona. En no mucho tiempo podrán hacer transacciones complejas, tomar decisiones, aprender y emular a humanos especializados.

Desde luego, ese será un gran paso: analizar el comportamiento del humano y reproducirlo; no se equivoca, no se pone enfermo, no tiene vacaciones, no tiene horario y no va a la huelga reclamando sus derechos sindicales, al menos hasta ahora no sabemos de ninguno que lo haya hecho, ya veremos en 2030. Además, es más barato que un humano, por un precio módico puedes contratar su actualización periódica y amortizarlo como un activo empresarial.

¿Realmente, un robot es un chollo para las empresas o más bien es un complemento para los profesionales que trabajan en ellas? Seguramente los empresarios listos se decantaran por la segunda, a los primeros ya iremos a resolverles el desaguisado los consultores.

El cerebro es el órgano que más energía consume y busca atajos para economizar

Nuevos nombres

Salvo Asimov y algún otro, pocos son capaces de predecir y acertar lo que pasará en el futuro. Lo que sí sabemos es lo que ocurrió en la revolución industrial. Llegaron las máquinas a la industria, después los ordenadores, los portátiles y, hace un rato, los teléfonos móviles. El hombre ha dejado de hacer ciertas tareas, ahora las hacen las máquinas y él hace otras nuevas.

Pero no nos volvamos locos, a veces las cosas siguen igual, pero con nombres nuevos. Veamos un par de ejemplos.

  • Si hace 50 años se me ocurre decir a mi abuela, la del pueblo, que iba a existir una profesión llamada personal shopper, que consistiría en comprar ropa para otros, me podría haber dicho que estaba loco. Pero mi abuela, que era lista y de mente abierta, seguramente habría dicho “Coño nene, lo que hace el sastre de la capital cuando viene a ver a los señores marqueses”.
  • Algo parecido habría pasado si le hubiese hablado de los influencers. De nuevo, podría haberme llamado loco o bien haberme dicho “Coño nene, lo mismo que el buhonero que viene cada semana al pueblo a vendernos cosas”.

Ya, nadie sale al campo con una yunta de mulas y un arado para sembrar, lo hacemos con tecnología de hoy.

Quizá la singularidad nos traiga un surtido variado de más de lo mismo, pero con formas de hacer y aromas distintos; cosas y profesiones nuevas para los hombres de la época, que tendrán —o tendremos— que adaptarnos, como siempre.

Yo, que soy un poco miedoso por naturaleza, atrevido por profesión y optimista por obligación, creo que si andamos un poco espabilados, nos vamos poniendo al día y le echamos ganas, acabaremos adaptándonos a lo que está llegando.

Lo que sigo sin soportar es tener una charla telefónica con una “robotita” de voz metálica y deshumanizada que no entiende: ni la mala leche que se me pone cuando la telefónica de turno me fríe el router; no me arregla la conexión o me sube los precios de motu propio, sin previo aviso, sin contar conmigo… porque “ahora tiene usted futbol”. Pero si yo no quiero futbol. Ni cuando soy sarcástico o chinchorrero y el robot no se entera. Estás máquinas… todavía no hilan fino.

Heurística y atajos mentales

Desde luego, lo que es evidente es que no tenemos nada claro cómo funciona nuestro cerebro. A la heurística propia de las personas hay que añadir decisiones que se toman de una forma instintiva o que, directamente, son fruto de la intuición. Realmente, son atajos que busca nuestro cerebro para dar respuestas rápidas a determinadas situaciones sin seguir un proceso dirigido por nosotros de forma consciente.

Esas experiencias o formas de comportamiento están en nuestros cerebros y saltan, pasando por encima de la lógica y la razón, para dar respuestas rápidas a situaciones especiales, evitando que el cerebro consuma energía y tiempo. No olvidemos que el cerebro es el órgano del cuerpo que más energía consume y se busca atajos para economizar. Por eso algunos pueden interpretar el texto que aparece en el Cuadro 1, sin saber muy bien por qué.

Otros comportamientos heurísticos o atajos mentales son:

  • Lo caro es bueno.
  • Si acerté en la última decisión que tomé, repito el método.
  • Al planificar sin detalle estimamos menos tiempo del necesario.
  • Creer dominar una situación o poder influir en ella.
  • Cuanto más evidente vemos algo, menos aleatorio parece.
  • Cuanto menos sabes de algo, más tiendes a estar en contra de lo que piensan los expertos.
  • Si te gusta una persona derivas en pensar que será bueno en todo.
  • Todos solemos auto evaluarnos por encima de la media.
  • Si yo pienso de una manera, seguramente, los demás también.
  • Todos tenemos estos comportamientos pero aún no los controlamos, por eso nos afectan en situaciones personales o profesionales importantes.

En el ámbito profesional vemos estos comportamientos en reuniones de trabajo, presentaciones, negociaciones y documentos. Algunos ejemplos son:

  • El orden de exposición de argumentos afecta al impacto que causa en el lector.
  • En situaciones límite, de prisas o emergencia, el cerebro usa atajos para decidir rápido.
  • El tipo y tamaño de letra de los textos afecta al comportamiento del lector.
  • Una presentación o informe con texto e ilustraciones impacta en el lector de forma distinta al mismo texto sin ilustraciones. Incluso la forma y disposición de las ilustraciones afecta.
  • La sencillez o complejidad del lenguaje.
  • La legibilidad del documento afecta a su comprensión y la opinión que genera en el lector.

Singularidad, Heurística y otros comportamientos mentales

En trece años (en 2030) estaremos en el año de la singularidad; la IA y los robots seguirán avanzando, eliminando puestos de trabajo y creando otros. No estamos avanzando a la misma velocidad cuando se trata de comprender esas reacciones heurísticas, instintivas, intuitivas y cognitivas. Sabemos poco de ellas; solo que ocurren, pero no por qué ocurren.

Esa parte no la podrá aprender un robot, al menos por ahora (si nosotros no las dominamos, difícilmente se las podremos enseñar). Será más fácil que implanten a los humanos ampliaciones “robóticas” (de procesador o memoria) para evitar enfermedades como el Alzheimer o la demencia senil, a que los robots hagan uso de características como la intuición o el instinto.

Entre tanto, estemos atentos a esas pocas cosas que sabemos de nuestro comportamiento irracional. A modo de despedida, en la siguiente imagen os dejo una imagen para reflexionar, un comportamiento heurístico que todos hemos visto en alguna ocasión.