La economía digital impone nuevos modelos de CPD

La externalización de la infraestructura TI por parte de las compañías lleva años siendo una realidad. Sin embargo, la llegada de modelos como cloud computing y, muy especialmente, el modo en que los usuarios consumimos esos servicios en la nube, han hecho que aparezcan nuevas tendencias. Surgen los centros de datos especializados, una corriente iniciada con empresas del mundo del streaming como early adopters, pero que ha llegado para quedarse.

Los hábitos de consumo en esta nueva economía digital han cambiado de manera muy significativa, hasta el punto de que han impactado en la manera en la que las compañías organizan su infraestructura TI. El boom de la generación millennials, esto es, aquellos nacidos entre 1981y 1995, ha sido uno de los factores más determinantes.

Un usuario que va más allá del nativo digital, que prácticamente son “adictos” a las apps móviles, consumen más contenido por streaming que desde soportes físicos, son multitarea, multidispositivo y multipantalla. Un consumidor muy exigente con su experiencia de usuario y que, si no se siente satisfecho, no duda en ser infiel a la empresa.

Ya nadie —no solo los millennials— tolera que la carga de un vídeo en streaming tarde varios segundos o que se produzcan microcortes. Este tipo de aplicaciones, de baja latencia, requiere que los servidores —en los que se encuentra el contenido— estén lo más cerca posible. Así surgen los centros de datos especializados, a los que ya están recurriendo compañías como YouTube o Facebook, que ha ido introduciendo vídeo en su red social. En lugar de alojar el contenido audiovisual únicamente en grandes centros de datos al otro lado del Atlántico o en Centroeuropa, la tendencia se encamina a replicar el contenido más visitado en España en pequeños CPD locales.

En el rendimiento de todos estos servicios cloud intervienen factores externos al propio servicio, como la conectividad, el ancho de banda y la latencia de las redes de los clientes. Así, la gran ventaja de este planteamiento es que las posibilidades de errores en la descarga de los vídeos, cuando se recomponen los paquetes IP en la última milla, se minimizan de un modo determinante.

El resultado es una reproducción en milisegundos y, con ello, una experiencia de usuario positiva. Nuestro hábito de consumo nos lleva a tolerar una hora sin luz o agua en casa, pero no los fallos en un servicio online, ya sea en el PC, en el smartphone o en la tablet, menos aún cuando lo que se consume es contenido del denominado premium.

Buscar un servicio diferenciador a nivel práctico, que permita distinguirse de los rivales directos

Mercados financieros

La apuesta por los centros de datos especializados no es cosa solo de las compañías del broadcasting, sino que se extiende a otros sectores de actividad que también están abriendo camino. Es el caso, por ejemplo, de las entidades financieras y bursátiles de la City de Londres, donde las transacciones de valores ya no dependen de la intervención humana sino que, directamente, las realizan máquinas (M2M).

En estos mercados, la velocidad de transacciones es de microsegundos pues precisamente de ello depende tener ganancias o pérdidas. Así las cosas, ninguna compañía confiaría en tener sus servidores a miles de kilómetros de distancia y, en su lugar, optan por estos centros de datos especializados.

Todas aquellas compañías que cada vez se apoyan más en el análisis masivo de datos (big data), muchas veces en tiempo real, precisarán de este tipo de infraestructuras. Hablamos, por ejemplo, de las compañías de seguros, que analizan millones de datos procedentes de los vehículos de sus asegurados, tanto de hábitos de conducción como del mantenimiento del propio coche, anticipándose a averías, determinando su localización exacta en caso de accidente, etc.

Paralelamente, la masiva implantación de los contadores de luz inteligentes en los hogares también favorecerá que el uso de este tipo de CPD se incremente, dado que a partir de todo ese caudal de información se generarán servicios de terceros para los clientes, con tiempos de latencia muy bajos. Una política de tratamiento de datos y de rapidez de distribución IP muy distinta, por ejemplo, a la que pueden tener otros modelos de negocio de empresas como LinkedIn.

De esta manera, no sorprende que consultoras como la firma independiente 451 Research prevea que el mercado de “servicios de colocation”, como se denominan en inglés, pueda alcanzar los 36 billones de dólares el año que viene, es decir, un 58% más de lo que representa actualmente.

El uso de las TI como diferenciador

Los centros de datos especializados brindan la oportunidad de ofrecer el mejor servicio al mejor precio. A fin de cuentas, en ellos se dan cita los proveedores de tecnología más punteros de la industria y las empresas pueden dar con la configuración, con los partners que adapten mejor a sus necesidades específicas. Hoy nadie es autosuficiente; no, al menos, si quiere ocupar los puestos de cabeza de su sector, porque nadie es bueno en todos los frentes.

Con las mejoras que se han producido tanto en materia de seguridad como de alta disponibilidad, no parece lógico tener que disponer de un centro de datos especializado propio cuando se presenta esta necesidad de baja latencia en la provisión de servicios. Tanto es así que la opción de recurrir a terceros es, incluso, más rentable que adecuar el CPD propio debido al coste total de propiedad que ello implicaría (energía redundada, seguridad, mantenimiento y refrigeración, etc.).

Como sucede con el mismo negocio de las empresas que acuden a uno de estos CPD, ya no se comercializan tantos productos como se venía haciendo históricamente. Ahora, en cambio, el objeto de la transacción es más un servicio, una experiencia completa que va más allá del mero producto.

En ese sentido, cuando una empresa contrata un centro de datos especializado, lo que en realidad persigue es un servicio que le resulte tan diferenciador en la práctica que, a su vez, le permita distinguirse de sus rivales más directos. Esa es clave.

La tecnología puede haberse convertido en una commodity, pero no el modo en que esta se utiliza y, decididamente, los centros de datos especializados brindan esa oportunidad. Además, se convierten en la piedra angular para poder proporcionar servicios de calidad a los clientes desde dos ópticas bien distintas:

Por un lado, la rapidez y fiabilidad del servicio ya referidas anteriormente, pero, además, la escalabilidad que procuran estos centros y que, ante picos de usuarios o crecimientos de la base de clientes inesperados, no requieren ni grandes inversiones ni un lapso dilatado de tiempo para poder dar la respuesta adecuada.