La estandarización y la industrialización ya no son suficientes

Muchas organizaciones presumen de contar con modelos maduros de mantenimiento de aplicaciones y probablemente no les falte razón. Pero ¿su mantenimiento es realmente inteligente? Y, lo más importante, ¿están las organizaciones preparadas para resistir el ritmo que impone el negocio en un mundo cada vez más digital?

Resistir el ritmo del negocio es una de las mayores preocupaciones de los responsables de tecnología. De hecho, tres de cada cuatro reconocen que ni sus aplicaciones ni los modelos de desarrollo y mantenimiento que aplican en sus instalaciones permiten dar la respuesta requerida a las áreas de negocio.

El outsourcing de aplicaciones es una práctica muy extendida y con varias decenas de años a sus espaldas, considerada madura y, quizá por ello, sin demasiado foco en muchos departamentos de TI. Esto es entendible porque normalmente se dispone de servicios de mantenimiento con razonables niveles de estandarización e incluso de industrialización. ¿Y es que hay algo más allá?

Definitivamente sí. El grado actual de madurez de la mayoría de las organizaciones, en lo que se refiere al mantenimiento de aplicaciones, se sitúa en lo que denominamos un modelo “estandarizado e industrializado”. Disponen de metodología común y de herramientas y procedimientos de gestión y ejecución del servicio más o menos avanzados.

El más allá, el siguiente estadio, es el “modelo optimizado”, bajo el que empiezan a aparecer conceptos como gestión inteligente del servicio, transición inteligente, gobierno digital, reporting analítico, operación automatizada o inteligencia cognitiva. Estos son algunos de los nuevos paradigmas de inteligencia aplicados al mantenimiento de aplicaciones, que establecen un salto radical hacia la digitalización de este tipo de servicios, maximizando la flexibilidad, la eficiencia y la excelencia operativa.

Las herramientas inteligentes aplicadas al mantenimiento mejorar la eficiencia y la respuesta a negocio

FIGURA 1. Automatizar flujos de trabajo mediante el uso de reglas y algoritmos.

FIGURA 1. Automatizar flujos de trabajo mediante el uso de reglas y algoritmos.

Herramientas inteligentes

Nuestro enfoque se apoya fuertemente en nuevas herramientas que posibilitan que el servicio recorra un camino de transformación desde la industrialización a la inteligencia, aplicada en el día día del servicio a través de un catálogo de cerca de 40 herramientas inteligentes y especializadas, organizadas en categorías:

  • Aceleradores de transición. Herramientas y métodos probadas para gestionar el cambio, asegurar la continuidad del servicio, garantizar la captura del conocimiento y tomar el control del servicio rápidamente y sin ruido. Herramientas que analizan y documentan automáticamente las aplicaciones, sentando las bases para la mejora continua del código; que gestionan los planes de transferencia
    end-to-end; que proporcionan un repositorio de conocimiento a través de la web cuyo uso se extenderá a la ejecución del servicio. Cuadros de mando en movilidad para monitorizar el avance de la transición… Todo ello conforma un enfoque de transición inteligente para gestionar el cambio de forma eficiente y segura.
  • Analizadores y herramientas  predictivas. Desarrollan una comprensión analítica —del pasado y de las situaciones presentes y futuras— mediante modelos de simulación, partiendo del análisis automatizado de aplicaciones e información de gestión del servicio, lo que permite acelerar y mejorar significativamente la toma decisiones. La integración de capacidades analíticas en el ciclo de vida del mantenimiento de aplicaciones ayuda al uso estratégico de los datos, identificando patrones y oportunidades para obtener una mejora significativa en el rendimiento y calidad de los procesos, y en la reducción de los costes del servicio.
  • Amplificadores de productividad. Complementan y automatizan el trabajo del equipo de mantenimiento. Incluyen herramientas avanzadas de gestión y resolución de peticiones (solvers) con un significativo impacto en términos de mejora de la productividad.
  • Herramientas cognitivas. Una docena de nuestras herramientas incorporan capacidades cognitivas, aprenden a partir de los datos y posibilitan la automatización de flujos de trabajo mediante el uso de reglas y algoritmos.
  • Gobierno digital. Acceso en movilidad a cuadros de mando en tiempo real con las métricas más relevantes de la operación y mantenimiento de las aplicaciones. Esto constituye un salto significativo y, además, nos conduce a un nuevo escenario de interacción entre los distintos intervinientes en la gestión y ejecución de las actividades de mantenimiento, que encuentran canales alternativos de comunicación más modernos, ubicuos y eficientes.

Los beneficios de la aplicación sistemática de las herramientas  inteligentes en el ciclo de vida del mantenimiento de aplicaciones son indudables:

  • Rapidez superior al 15% en lo relativo al diseño y prototipado de soluciones.
  • Mejora de entre un 10% y un 20% en las ratios de resolución de tickets.
  • Las pruebas se realizan en períodos más cortos (hasta un 15% más rápido).
  • La transición de servicios es un 50% más eficiente.
  • Se consigue una mejora superior al 10% en la utilización del staff.

El futuro de las aplicaciones

Y ahora volvamos al principio y retomemos la segunda pregunta, que solo hemos contestado en parte. Indudablemente, las herramientas inteligentes aplicadas al mantenimiento tienen un alto impacto en eficiencia y contribuyen a mejorar la respuesta a negocio. Pero el reto va mucho más allá. Afecta a la propia concepción de las aplicaciones que, en muchos casos, ya no podrán seguir entendiéndose como hasta ahora, tan monolíticas. Y afecta a los modelos tradicionales de desarrollo, con metodologías en cascada y plazos interminables para entregar cada release.

Tarde. Muy tarde. El negocio no puede esperar. Hacerlo o no significa perecer o sobrevivir en un mundo digital donde todo se mueve en cuestión de días y en el que los competidores nos tomarán ventaja quizás irrecuperable.

Nuestra visión acerca del futuro (presente más bien) de las aplicaciones nos conduce a una concepción donde:

  • Las aplicaciones son líquidas. Una nueva forma de construir software, que reduce drásticamente los plazos de desarrollo y maximiza su calidad y fiabilidad.
  • Son inteligentes. Capaces de comprender, actuar y entender por sí solas.
  • Están conectadas, extendiendo realmente las fronteras de la compañía a través del software.

Esta es una visión que acompañada de todas las capacidades para poder ayudar a los departamentos de TI a que logren dar la respuesta que negocio necesita en el nuevo mundo digital.