"Es clave encontrar los casos de uso que justifiquen el movimiento a cloud"

A lo largo de su trayectoria profesional, Ramón Pérez ha ocupado diversas responsabilidades en compañías de diferente ámbito. Un camino multidisciplinar que le ha permitido también especializarse en ámbitos como el cloud, la ciberseguridad y todo lo relacionado con la transformación digital. Con su experiencia, y una visión comercial muy orientada a negocio, considera la tecnología un medio y no un fin para cumplir con las exigentes y cambiantes necesidades de los clientes.

 ¿Cuáles son tus objetivos en Capgemini?

Desde el punto de vista del go-to-market, mi responsabilidad pasa por ejecutar una profunda transformación para el mercado español, a partir de la estrategia y el enfoque que ha definido el grupo y que contempla como lema “ser el líder de los líderes”.

Aunque históricamente Capgemini ha sido una compañía muy asociada a la tecnología, hoy en día está orientada a ofrecer soluciones de valor añadido. La tecnología no es un fin en sí mismo, sino un medio para que los clientes alcancen sus objetivos. Este cambio de visión es muy importante. Durante mi trayectoria profesional he podido experimentar la necesidad de enfocar de forma adecuada la relación con los clientes, ya que su visión no es tecnológica, sino de negocio. Lo que quieren es tener menos costes, distribuir mejor sus productos, ser más eficientes, vender más…

Por supuesto, a partir de este planteamiento es muy importante tener siempre muy presentes a los partners, y más teniendo en cuenta el ecosistema hacia el que nos movemos. Esto es muy importante. Hay que ser conscientes de que, de forma indi­vidual, no vamos a ser capaces de competir. Ni Capgemini ni ninguna compañía.

La tecnología no es un fin, sino un medio
para que los clientes alcancen sus objetivos

Cloud es un habilitador claro para esto

Sin duda, es uno de los principales aceleradores del mercado. Dentro del área de tecnología, cualquier sector o subsector presenta crecimientos muy pequeños y, si vamos a la TI más tradicional, están en decrecimiento. Sin embargo, las cifras del mercado global van a ser positivas, porque hay un catalizador fundamental —cloud— que va a crecer en torno al 30% aproximadamente. Esas son nuestras expectativas.

Las empresas españolas necesitan transformarse digitalmente porque tienen que competir mejor entre ellas y también con otras compañías, en un mercado global. Generalmente, esa transformación conlleva cloud, pero no necesariamente es cloud per se. Todas las empresas tienen iniciativas en la nube, pero para dinamizar definitivamente este mercado es clave encontrar los casos de uso que justifiquen ese movimiento a cloud. El crecimiento no continuará a doble dígito si no somos capaces de llevar casos reales a las utilities, al retail, a la automoción o incluso a la Administración Pública. De lo contrario, el modelo no va a ser sostenible.

¿Todavía hay dudas respecto a este modelo?

Todavía existen reticencias, pero han venido derivadas de implantaciones que no tenían una motivación de negocio clara ni unas bases suficientemente sólidas. Se trataba más de ir a la moda y, en muchos casos, las expectativas no se vieron cumplidas. Pero esto no es un problema de la tecno­logía, sino del modo en que se fraguaron esas expectativas.

Si quieres mover cargas estables y predecibles a la nube, probablemente no encuentres ningún beneficio. Si tienes una carga al 95% y la quieres mover a la nube, seguirás teniendo una carga del 95% en la nube…; y eso probablemente sea más caro. Al final se trata de un modelo de pago por uso que lleva aparejado toda una serie de beneficios adicionales que no se incluyen en el modelo legacy. Si no los vas a necesitar, tal vez estés emprendiendo un viaje a la nube que no es el adecuado.

Nuestra apuesta en este sentido pasa por ser agnósticos en cuanto a la tecnología y muy honestos a la hora de indicar al cliente si realmente es cloud lo que necesita para sacar adelante ese nuevo caso de negocio…; y si es cloud, por qué.

Existen otras limitaciones: la seguridad, la privacidad, el Reglamento General de Protección de Datos… Al final, son procesos que se pueden cubrir igual que en un modelo legacy. De hecho, el esfuerzo en ciberseguridad que puede desarrollar Amazon, Azure, Google o Capgemini es 15, 20 o 100 veces el que puede hacer una empresa convencional. En términos generales, esto es más una excusa que una limitación real.

¿Qué os piden las empresas?

Por definición, las compañías son escenarios de escasos recursos, por tanto, todo aquello que impulse la eficiencia y la reducción de costes es positivo. Dicho esto, no hay que ver la nube solo como un modo de reducir costes. Es posible que algún caso sea viable por un criterio exclusivamente económico, pero los casos exitosos van a tener aparejado un beneficio tangible para el negocio. Cuando encuentras el caso de uso, todo se autojustifica.

Para una gran compañía, el coste de desplegar una nueva aplicación en un IaaS no es comparable con la puesta en marcha de una nueva línea de negocio. Que un 1% de la inversión necesaria para ponerla en marcha se vaya en IaaS, en PaaS o SaaS no es relevante. Lo que sí es relevante es tener la capacidad de competir de manera distinta y este escenario es el más complejo de abordar. Las compañías tecnológicas estamos acostumbradas a cuestiones relacionadas con la tecnología, pero nos encontramos menos cómodas cuando se nos pregunta por aquello que se necesita para lanzar una nueva línea de negocio en cuanto a agilidad, flexibilidad, un CRM muy potente… Ese es el paso que tenemos que dar.

Se trata de decirle al cliente cuál es nuestra recomendación para que alcance su objetivo de negocio. Se trata de identificar los retos, hablar sobre el escenario al que se enfrenta y proponerle soluciones con una serie de planteamientos tecnológicos, que pueden incluir movimientos a la nube. Pero su problema no es la tecnología.

¿Cuál es la adopción de cloud por sectores?

La mayoría están sacando ventajas del movimiento hacia la nube. Seguramente, los más avanzados podrían ser el financiero, que es punta de lanza en cualquier innovación tecnológica; el de retail, porque se está enfrentando a una competencia feroz con grandes y nuevos players; la industria, teniendo en cuenta los casos de uso a la hora de automatizar y simplificar servicios de mantenimiento y agilizar cadenas de suministro; y, por supuesto, las telcos, donde hay mucho recorrido andado.

Desde el punto de vista de los desafíos, sin duda hay que hablar de la Administración Pública. No por un tema de adopción tecnológica, sino de adaptación de los procesos de compra y de compartición de esos recursos entre los distintos organismos. Esto es un caso evidente de nube privada: sumar la capacidad de compra para establecer un gran datacenter que pueda prestar servicio a muchos organismos, estableciendo un orquestador que, de una manera ágil, sea capaz de dotar de forma dinámica a cada uno de los organismos de la cantidad y capacidad de cloud que necesiten.

Todavía hay mucho que recorrer desde el ámbito normativo o legal, aunque el aspecto positivo es que los representantes de estos organismos están cada vez más cerca de esta idea.

Se trata de decirle al cliente cuál es
la recomendación para alcanzar
su objetivo de negocio

¿Y por regiones?

Con respecto al mercado cloud, según las métricas que manejamos en Capgemini, Estados Unidos está entre cuatro y cinco años por delante de España y, por ejemplo, Francia presenta un adelanto de 18 meses con respecto a nuestro país. Por tanto, las experiencias que estamos viviendo ya en Estados Unidos o en Francia nos sirven para ir preparando lo que va a venir aquí. Esa es la razón por la que somos tan optimistas respecto a este mercado y al negocio que va a haber.

Esperamos que los próximos 18 meses haya un movimiento masivo de cargas a la nube, porque esto ha ocurrido en Estados Unidos y porque está ocurriendo en Francia. Probablemente, en Estados Unidos empezaron a sufrir la amenaza de la competencia mucho antes, y tuvieron que reaccionar. En última instancia, esto lo origina un caso de uso en el negocio. Poco a poco, todo esto va llegando a España. En el sector retail es muy fácil verlo. Hace diez años no estaban preocupados con Amazon, pero ahora todos están buscando el modo de tener presencia en el mercado online y poder ganar cuota de mercado.

Al final esto es lo que agiliza el mercado. Por mucho que los proveedores hayamos estado dándole vueltas a la idea del cloud durante los últimos cinco años, hasta que un cliente, con un problema concreto, no ve el caso de uso, no va a lanzarse. Pero cuando lo ven, se mueven claramente.

¿Todos los proveedores cloud son iguales?

Alrededor de esta cuestión puedo ofrecer una serie de argumentos fundamentales de diferenciación con respecto a los proveedores. El primero tiene que ver con los modelos de certificación o de garantías. En concreto, los programas MSP (management services provider) mediante los que Azure, Google, Oracle o Amazon certifican las capacidades de explotación, diseño e implantación de las soluciones. Esto es que se ha de tener muy en cuenta.

Otros aspectos son las capacidades reales de transición (mover cargas a la nube) y, especialmente, las de explotación, con unos modelos que son muy diferentes a los del outsourcing tradicional, donde hay que buscar perfiles asociados a los niveles OSI en cuanto a infraestructura, firewall, sistema operativo…

Pero, seguramente, el diferencial fundamental está en ayudar al cliente respecto al camino que debe seguir, en torno a las aplicaciones que hay que mover a la nube, por qué y cómo debe hacerlo, y cuál será el modelo de explotación. Ese círculo virtuoso es el que lleva a diferenciarte.

De hecho, las empresas valoran mucho ese assessment inicial, en el que se identifica qué aplicaciones hay que mantener en el datacenter y cuáles hay que llevar a la nube, o se detectan aquellas que hay que decomisionar de madera inmediata porque están suponiendo un coste en licencias, infraestructuras y recursos profesionales. Este es un estudio complejo, en el que hay que analizar el funcional de cada una de las aplicaciones, además de las relaciones y dependencias entre cada una de ellas; para eso, nosotros tenemos una metodología bastante potente.

Cloud y big data

Cada nube tiene su peculiaridad y su aplicación. Por ejemplo, uno de nuestros partners de negocio es Telefónica. Ellos comercializan su nube híbrida —datacenter junto con las interconexiones con nubes privadas— y nosotros, como parte de sus equipos técnicos, damos soporte a sus operaciones. Conocemos muy bien la solución de Big Data As a Service de Telefónica, una de las más com­pletas que existen en el mercado. Por ejemplo, todo lo que hacemos asociado a big data aconsejamos montarlo en Telefónica, porque sabemos que se adapta especialmente a estos casos de uso.

¿Nube pública, privada o híbrida?

El escenario más habitual es el híbrido, en el que se mantendrá en lo posible un modelo onsite complementándolo con las capacidades de flexibilidad que da la nube. Pero en este contexto surge un interesante debate alrededor del modelo multicloud: tener dos o más nubes públicas entre las que sea razonablemente sencillo mover cargas para así no depender de ninguna.

Conceptualmente es una buena idea pero en la práctica encontramos que los desarrollos hechos para una cloud determinada no son directamente trasladables a otra, salvo que se utilicen contenedores; y aun así requiere adaptación. No se pueden lanzar mensajes en torno a que el movimiento entre las nubes es tan fácil como cambiar de SIM tu móvil.

Dependiendo del caso, la solución más razonable es apostar por un solo player público. Tener un datacenter conectado a dos o más nubes públicas es algo muy poco ajustado a la realidad de la operación. Entre las diferentes nubes públicas hay una serie de factores diferenciales que son puramente técnicos, pero que difícilmente justifican hacer un split, ya que el resultado derivaría en una solución difícil de gestionar.

Aunque las aplicaciones deberían ser independientes de la infraestructura, y todas las infraestructuras deberían ser perfectamente homologables con tu aplicación, la realidad nos dice que esto no es así. Son tecnologías que han nacido con un pasado y tienen sus peculiaridades.

Por otra parte, parece que hay una demanda significativa en cuanto a nubes privadas

Al final nuestro negocio viene del outsourcing del datacenter y va hacia el outsourcing del datacenter más redes públicas. Las compañías buscan esa transformación digital, no quiere seguir siendo presa de una solución “caja negra IT” a la que tienen que adaptarse. Lo que quieren es que cada área de negocio, o incluso cada segmento dentro de esas áreas, disponga —de manera independiente— de las soluciones IT más adecuadas a sus necesidades, a su propósito como compañía.

El datacenter tradicional parece que no lo cumplía. La nube pública todavía está lejos de alcanzar una cuota de mercado relevante. Lo que queda es esa nube privada, que no es más que todas las infraestructuras que hemos estado instalando en el datacenter durante años, más una capa de orquestación que permita flexibilizar el uso de esa tecnología. Esto propone un nivel enorme de control, seguridad, fiabilidad y, sobre todo, de personalización para cada uno de tus negocios. Por tanto, es una de las soluciones más evidentes.

Se trata de iniciar el camino hacia la nube, obteniendo beneficios tangibles en el corto plazo pero sin la exposición a la nube pública, que quizá sea el siguiente paso, o tal vez solo lo sea para para unas áreas de negocio muy concretas. Ahora mismo, las grandes compañías están intentando consolidar todas las infraestructuras bajo un paraguas de orquestación que permita dar servicio personalizado a cada uno de sus negocios, y la nube privada es la mejor solución para eso.