Las nuevas organizaciones de TI

El outsourcing no solo es una práctica consolidada. Está en pleno proceso de transformación motivado por la madurez del mercado, por la evolución de la tecnología y por la necesidad de gobernar los servicios que se demandan. De hecho, los criterios para acometer este tipo de proyectos van más allá de la reducción de costes e incluyen la mejoría de la calidad de servicio, la transformación del negocio, la mayor facilidad en el acceso a recursos o las mejoras relacionadas con el alineamiento con el negocio y con la flexibilidad financiera.

A través de los servicios externalizados se busca agilidad; no solo se trata de disponer de nuevas aplicaciones y servicios rápidamente, sino de la ejecución misma de los procesos. Esta agilidad llega con una transformación digital en la que las soluciones se prueban, se consumen y, cuando hay algo mejor, se cambian: un escenario de volatilidad en aplicaciones y servicios. Los departamentos de TI deben adaptarse y, probablemente, deberán contemplan una TI de dos o tres velocidades. Forma parte de la evolución.

Por otro lado, estamos contemplando una revolución digital en los procesos de negocio. La automatización inteligente está haciendo que el BPO (business process outsourcing) estén comenzando a ser menos intensivos en mano de obra, la cual, además, es cada vez más cualificada, ya que las actividades de menos valor y repetitivas se están realizando mediante robots de software.

A este cocktail le añadimos la transformación digital. El consumidor y el usuario interno de TI se convierten en centro de nuestros desvelos y analizamos sus gustos y preferencias para satisfacer sus necesidades, incluso antes de que las sienta. A esto le añadimos la multiplicación de soluciones XaaS y la llegada inminente del IoT y de su derivada, el big data.

Ahora el problema no es beberse el cocktail, sino prepararlo. Definir las nuevas organizaciones de TI, que no deben pensar únicamente en cómo mantienen los servicios, sino en cómo estar en esa continua evolución. Más que proveedor interno, es el momento de cambiar hacia gobierno de tecnología y servicios, en su mayoría externalizados (gobierno del sourcing TIC), que permita una integración de todos los proveedores y servicios implicados a la vez que asegura una evolución constante en la relación entre ellos.

Haremos así real la vieja aspiración de partnership de la función TI con el negocio y con los proveedores de servicios.