Mirando desde el presente hacia el futuro

La geolocalización, el intercambio de mensajes en tiempo real y la posibilidad de compartir momentos con el resto del mundo son algunas de las necesidades que está demandando el mercado en estos momentos. Únicamente las compañías que acepten el reto de ofrecer estas posibilidades a sus clientes, de forma ágil y sencilla, serán las que lideren el mercado del siglo XXI.

SFTP, IaaS, cloud, big data o data marts son nuevos términos que hemos introducido en nuestro vocabulario del día a día y que han llegado para quedarse. Año a año, el volumen de negocio del sector de las tecnologías de la información (TI), empujado por la demanda del mercado, crece de manera exponencial, lo que obliga a las empresas a estar preparadas para cubrir las necesidades de sus clientes. Para conseguir esto, las compañías deben sumergirse en un proceso de cambio gradual, pero obligatorio, si quieren seguir siendo competitivas en el mercado.

Esta tendencia hacia lo tecnológico, unida a la necesidad de reducir el time-to-market al mínimo posible, hace necesario que los departamentos de TI y el área de negocio colaboren como si fuesen uno, con el fin de obtener el mejor producto en el menor tiempo posible.

El presente de un gran número de empresas responde a entidades con una estructura anticuada, demasiado rígida, que trabaja en silos y sin capacidad de reacción ante las peticiones por parte de negocio. Ofrecen resultados que en muchas ocasiones no cubren las necesidades del cliente y, además, en un periodo de tiempo demasiado extenso, que limita su competitividad en el mercado.

Después de esta reflexión podemos afirmar que la competitividad de las empresas del siglo XXI es directamente proporcional al triángulo formado por el conocimiento del mercado, de las últimas innovaciones en TI y su uso eficiente.

La exigencia de reducir el time-to-market hace necesario que TI y negocio colaboren

Mirando hacia el futuro

La llegada de la era digital está haciendo a muchas compañías replantearse su futuro. Los principales ejes de actuación sobre los que las empresas demandan ayuda para consolidarse como líderes de sus respectivos sectores son la eliminación de silos, la organización de forma horizontal, la cultura de la colaboración y un enfoque organizativo integrado.

Con el objetivo de abandonar el modelo tradicional y conseguir la alineación entre los departamentos de negocio y de TI, existen soluciones que se pueden adoptar para conseguir una colaboración más ágil y rápida entre departamentos. La unión entre la tecnología y una cultura novedosa es la clave para avanzar hacia el futuro con paso firme.

En estos momentos, la tecnología brinda numerosas soluciones, aunque están en auge aquellas que se alojan en cloud. Cada vez es más frecuente la adopción de un modelo de infraestructura del tipo software defined data centers (SDDC) unido a  una cultura DevOps. Uniendo estas dos piezas, la utopía de que los departamentos TI sean rápidos y ágiles puede alcanzarse.

Software Defined Data Center (SDDC)

Los SDDC, o centros de datos basados en software, son la evolución del cloud computing. Suponen un cambio radical, que transforma la infraestructura tradicional de centros de datos centralizados en infraestructuras virtuales. En estas instalaciones de almacenamiento, todos los componentes de la infraestructura —conexiones, almacenamiento, CPU y seguridad— están virtualizados y se entregan como un servicio; implementación, abastecimiento, configuración y operación de toda la infraestructura se separan del hardware y se implementan a través de software.

Comenzando el camino

Mientras algunas empresas han dado ya el salto al SDDC, muchas otras están valorando cuál es el mejor momento para darlo. Antes de emprender este camino se ha de tener en cuenta que no nos encontramos frente a un simple cambio de tecnología, sino que se afronta una transformación que implica una restructuración interna del departamento de TI. Las previsiones para el año 2022, en cuanto al crecimiento del mercado de este tipo de infraestructuras, auguran que las inversiones aumentarán más de un 30% respecto a la realizada en 2015.

La nueva tendencia del área de TI gira en torno al concepto de eficiencia, con lo que este departamento ha de ser capaz ahora de ofrecer resultados que cubran las necesidades de negocio de forma más rápida y, además, a menor precio.

Como ocurre en la gran mayoría de las mejoras tecnológicas, el cambio a una infraestructura SDDC conlleva realizar ajustes en términos de capital humano. Es necesario reenfocar y capacitar, e integrar nuevos profesionales que cumplan con las competencias requeridas a la hora de manejar, administrar y dominar las nuevas tecnologías, de forma acorde también con las nuevas necesidades de la organización ante un mercado en continuo cambio.

El número de ventajas que este nuevo modelo aporta a los departamentos de TI y negocio es elevado. Entre ellas destacan:

  • Ahorro de costes. Es de sobra conocido que la introducción de un cambio en una empresa implica en muchos casos una fuerte inversión económica; en el caso del cambio del tipo de infraestructura, no podía ser de otra manera.

Desde el punto de vista del proveedor de servicios, el cambio a una infraestructura SDDC requiere una fuerte inversión en hardware, software y personal. Sin embargo, la experiencia muestra que este tipo de inversión reporta notables ahorros en cuanto  a la administración y mantenimiento de la nueva infraestructura frente a la antigua.

Si se valora cuantitativamente este ahorro, nos encontramos con unas sorprendentes cifras que muestran una reducción de costes del 50% al 70%, con lo que la amortización de la inversión se produce en un corto plazo.

El origen de esta fuente de ahorro está en la disminución de la necesidad de profesionales especialistas en el mantenimiento de la nueva infraestructura TI, al quedar ahora la gestión en manos del software.

Asimismo, esta eficiencia termina repercutiendo en los clientes finales de este tipo de servicios.

  • Aumento de la flexibilidad y agilidad. Los SDDC permiten  montar una infraestructura en minutos, frente a la construcción tradicional, que puede llevar días e incluso semanas, adaptándose dinámicamente los recursos a los cambios continuos en las cargas de trabajo y en las exigencias del negocio.

La amortización es muy rápida. Las cifras muestran una reducción de costes del 50% al 70%

Entrega continuada

La naturaleza del cliente actual responde a un perfil de alta exigencia e insaciable impaciencia. En el desafío de solucionar sus necesidades han surgido prácticas como DevOps, que están siendo cada vez más utilizadas para dar respuesta a los clientes. El éxito de estas prácticas radica en la reducción del time-to-market. Por este término, entendemos la capacidad de reacción que tienen las organizaciones para crear o mantener ventajas competitivas ante los retos que presentan el mercado y sus competidores.

Para comprender esta manera de entrega de valor al cliente de forma continua y rápida, presentaremos DevOps como se merece. El término DevOps emergió en 2009 en Bélgica, durante los llamados DevOpsDays. El objetivo de este evento fue juntar a expertos en TI procedentes tanto del lado del desarrollo como del lado de las operaciones, de esta reunión salió una acertada definición de DevOps: surge de la fusión de las expresiones inglesas DEVelopment y OPerationS.

DevOps se refiere a la filosofía de organización de los departamentos de TI que promueve la comunicación, colaboración e integración entre desarrolladores de software y profesionales de operación TI, sin olvidar al resto de integrantes del flujo de entrega de valor del servicio, como, por ejemplo, los ingenieros ingenieros de pruebas y despliegues.

El valor real de DevOps

DevOps trata de entregar de forma continuada servicios de TI, añadiendo el máximo valor posible al producto, alineándose con la reciente tendencia que muestra cómo las organizaciones TI se están centrando más en las necesidades de sus clientes.

La forma de conseguir esta continuada entrega de valor es mediante el uso de culturas tipo Agile o Scrum. Estos movimientos se basan en repetidas entregas de pequeñas funcionalidades que de forma inmediata están disponibles para el negocio. Al tratarse de pequeños módulos de funcionalidad, todo el proceso de diseño, construcción, prueba, aceptación y despliegue puede ser muy rápido, lo cual mejora el el time-to-market.

Uniendo cultura ágil y tecnología

La implantación de infraestructuras como servicios (IaaS, infrastructure as a service) junto con filosofías del tipo
DevOps, tiene el potencial suficiente para  ejercer de palanca de cambio de la TI.

Hablamos de filosofías o cultura porque los cambios en la organización no deben ser únicamente técnicos: son necesarios cambios culturales, en los que cobra gran importancia la gestión del cambio y lo que ello conlleva.

Los nuevos roles irán alejándose poco a poco de sus funciones de instalación y administración, orientándose hacia perfiles más sénior, con un rol más activo, analítico y  estratégico en la organización.

Una vez que SDDC haya sido implantado, en el entorno TI convivirán durante un tiempo  dos modelos de infraestructura: el entorno sólido ya existente y el nuevo entorno ágil y flexible. Cada uno lleva su propio ritmo, tiene sus propios patrones y sus propias características. Esto es conocido como TI bi-modal.

Por tanto, durante unos años, el departamento de TI se enfrentará al reto de gestionar dos tipos de estrategias, hasta conseguir eliminar de forma definitiva la infraestructura clásica.

Las cifras, la tendencia hacia la digitalización y las ingentes necesidades del negocio hacen que nos mantengamos activos en el mundo tecnológico; de lo contrario, si somos reticentes al cambio, cuando queramos reaccionar puede que sea demasiado tarde: la TI es el futuro; y el futuro habla en digital.