Para un sistema evolutivo, la mejora continua es necesaria sólo para mantener su ajuste a los sistemas con los que está coevolucionando”. Hipótesis de la Reina Roja de Leigh Van Valen, que describe la necesaria mejora continua de las especies, evolución que sólo se produce para mantener el statu quo con su entorno.

¿Estamos asistiendo a un proceso de “coevolución” entre grandes firmas y pymes para poder abordar la evolución del mercado de manera eficiente? El mercado del outsourcing sigue creciendo, aunque se haya visto impactado por la tendencia económica global. Este crecimiento, si bien es contenido, es real y todos los analistas coinciden en unas previsiones para este año del 4% de incremento.

Esta afirmación, que es muy positiva, no representa lo mismo para los más de 30 actores que conforman el mercado del outsourcing español:

  • El mercado está copado por una decena de reconocidas firmas que realizan fuertes inversiones en talento, en innovación y en activos.
  • El entorno competitivo es dramático por la competencia de tarifas, cuando las estructuras de gestión están dimensionadas para crecimientos continuados y mayores a los de la actualidad.
  • Los procesos de decisión de las grandes firmas proveedoras son cada vez más complejos. La gestión de riesgo es más sofisticada.
  • En este negocio, nicho inicial de los integradores, ya hace años que entraron los fabricantes como vía para incrementar sus ingresos, lo que añade complejidad a la lucha comercial.
  • Los clientes disponen aún de un presupuesto tan ajustado que no pueden prescindir de recursos propios ni realizar grandes gastos en ayuda externa.
  • El negocio nuevo que se genera no satisface las necesidades mínimas de crecimiento de los grandes. Por tanto, esto favorece la permanente actividad de “quitar el negocio al de al lado” y proteger la posición comercial en el largo plazo.

Con este panorama existen compañías no tan grandes que cuentan con unas estructuras de gestión mucho más aquilatadas y sin tantas inversiones en activos, ya que se mueven bien apoyadas en las alianzas de nicho cuyo core son las infraestructuras en las que han hecho fuertes inversiones. Estas empresas encuentran su oportunidad real en aquellas partes del negocio de outsourcing, digamos, no tan sofisticado, no tan estratégico, donde el precio medio por hora es el principal argumento. Ahí, este tipo de firmas se mueven muy rápido.

Algunos tiburones necesitan nadar constantemente para poder “respirar” y nunca parpadean. Y estamos hablando de un volumen de más de 5.500 millones de euros al año

Además, en este tipo de empresas, los clientes encuentran la cercanía que conduce a la confianza y este es un valor que tradicionalmente han buscado en sus proveedores de servicios.

Por otra parte, creo que el volumen de negocio accesible para estas “pymes del outsourcing” encuentra también oportunidades con los gigantes del mercado, ya que, para ellos, es más rentable estar acompañado en la prestación de una parte de los servicios por estas pymes que producirlos con personal propio: externalizan hacia las pequeñas. No olvidemos que los peces muy grandes, expertos en eficiencia, necesitan gran cantidad de alimento que rentabilice la inversión en energía, que fortalezca su organismo y les permita seguir creciendo.

Estamos asistiendo a una continua evolución: compañías que entran en el mercado español vía compras, que evolucionan y se diversifican adquiriendo a otras más pequeñas —cogiendo así la talla suficiente como para entrar a jugar sin complejos—, o aquellas compañías que entran en el capital de otras y se complementan, dándoles un volumen espectacular. En cualquier caso, los grandes cambios aún están por producirse y harán que el panorama se enriquezca y sea más robusto.

Hace años, los fabricantes de hardware entraron a jugar en la partida de los integradores y después hemos visto cómo se les ha unido también el mundo de las telco. Cuánto tardarán en entrar en liza también los que ahora sólo se dedican a vender “suelo técnico”; o macro empresas suministradoras de electricidad, petróleo…; o la banca; o el sector farmacéutico; ¿y los seguros? Pues en cuanto encuentren cómo enlazar su core de negocio con una oferta de servicios IT que dé respuesta a una necesidad significativa del mercado y que represente un incremento de valor para el cliente.

Todo este panorama obliga a los más grandes a innovar permanentemente, a diversificarse y a flexibilizar dinámicamente sus planes estratégicos de manera que los clientes les reconozcan su estatus. Algunos tiburones necesitan nadar constantemente para poder “respirar”, y nunca parpadean. Y estamos hablando de un volumen de más de 5.500 millones de euros al año.